A mi querida audiencia:

Me llamo Lucy Elizabeth Miguel, autora de este blog, divulgadora y periodista de ciencia.

La verdad es que no hace mucho me considero como tal; no por falta de orgullo, sino porque sabía que me hacía falta mucho trabajo para llegar a tener un título así. 

Verán, poco antes de terminar mis estudios en la universidad, comencé a colaborar —gracias a Cuauhtémoc Miranda—, en la barra programática de la estación, ahora extinta, Reporte 98.5 FM. 

Para mí, significó una gran oportunidad pues, deben saber, soy una gran apasionada de la radio, y la razón por la cual decidí estudiar Ciencias de la comunicación en primer lugar fue esa. No me imaginaría entonces que muchas cosas cambiarían para mí. 

Durante mi estancia en esa radiodifusora, me alentaron a tener mi propia sección en alguno de los programas, con el tema que yo quisiera. ¿De qué sería? Ciencia

No recuerdo que, en aquellos instantes, la idea surgiera con tanta facilidad, pero tampoco me costó demasiado llegar a ella. Además, como no había una sección dedicada a ese tema en su noticiario, obtuve el espacio. 

En esos años, mi labor parecía más de reproducción que de periodismo o divulgación. Sin embargo, me ayudó a darme cuenta de mis puntos débiles, de lo que debía mejorar; y, en especial, de lo mucho que disfrutaba indagar en el mundo científico y aprender. 

Se convirtió, asimismo, en el sitio donde me reencontré con aquella pequeña aficionada a la ciencia alimentada por la constante curiosidad y capacidad de sorpresa.

Conforme fui avanzando en mi experiencia, me encontré con personas con el mismo interés de curiosear y experimentar; así como con científicos y científicas emocionadas por compartir su formación, sus hallazgos y sus conocimientos.  

Ahí supe que esto era para mí. 

Decidí entonces abrir un blog al que titulé Lucy en la ciencia. Su propósito original era funcionar como una extensión de mi pequeñísima participación en radio. 

Las cosas no resultaron así; en gran parte porque, con la juventud encima, mi experimento no tuvo mucho rigor, y porque no veía el potencial que tenía en frente. 

Por fortuna, no lo abandoné, y la circunstancias de los últimos dos años me llevaron a tomarlo en serio y a confiar en él.  

Así, Lucy en la ciencia comenzó a tener forma. Ustedes, lectores, empezaron a seguirlo y de pronto llegaron especialistas que lo vieron como un nuevo canal para dar a conocer sus trabajos. 

Desde entonces, Lucy en la ciencia, que aún es un proyecto bebé, ha experimentado cambios sobre la marcha que parten de mi actualización como comunicadora, divulgadora y periodista de ciencia, y de la retroalimentación constante de quienes han seguido mi andar. 

Eso no quiere decir que se ha consolidado; al contrario, justo ahora que me detengo para mirar qué ha sucedido desde que concebí el proyecto y veo los resultados obtenidos tras su puesta en marcha, me queda claro todo el trabajo que falta: 

Tal como sucede en la ciencia, hay que replantear las preguntas y las hipótesis, y seguir experimentando. 

Por esos motivos, Lucy en la ciencia tendrá un receso. Se trata de una pausa activa en la que estaré trabajando para ofrecerles nuevos y mejores contenidos; así como un nuevo espacio donde puedan conectar, curiosear, descubrir, contar y reaccionar ante la ciencia. 

La pausa es necesaria para que este proyecto siga convirtiendo en realidad lo que alguna vez fueron solo sueños e ideas; pero sobre todo, para brindarles un espacio de divulgación y periodismo científico que nos lleve a vivir nuestra cotidianidad y curiosidad como parte de la ciencia; un sitio para aprender, para cuestionar, para platicar, para ser sensibles, para tener empatía, y para generar vínculos. 

Los invito a estar atentos en redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram; y a seguir acompañándome en este camino.