Estudian con fotografías a la ballena azul

Investigadores del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desde hace más de tres décadas estudian al mamífero más grande del mundo a través de diversos proyectos de investigación. Uno de ellos se enfoca en conocer su estado físico a partir de imágenes captadas en el periodo 2006-2016.

El proyecto Condición corporal de la ballena azul con base en un índice visual a partir de fotografías se basa en cuatro categorías para determinar la condición corporal de este cetáceo: buena, regular, mala y desconocida.

Los resultados muestran que de la población analizada, 60 % se encuentra en buena condición; 14 %, en regular, y 12 %, en condición mala; además, otro 14 % fue clasificado como desconocido debido a que la fotografía no mostraba a detalle al individuo, o bien solo se fotografió la cola, lo que permite la identificación pero no la evaluación de su estado corporal.

Cristina Casillas López, estudiante de maestría en el Cicimar y colaboradora de este trabajo, comenzó a notar cambios en la condición corporal de esta especie en 2014, por lo que sugirió desarrollar un índice de condición corporal en ballena azul y entender lo que está pasando: si la mala condición se debe a la alimentación o alguna razón desconocida.

Desde la década de 1980, la doctora Gendron inició el estudio de la ballena azul y ahora se tiene un catálogo fotográfico de alrededor de 700 individuos, el cual contiene información de un banco de muestras biológicas y grabaciones que les ha permitido determinar su sexo y estado reproductivo, conocer su comportamiento, hábitos alimenticios e incluso las enfermedades que los afectan.

Bajo la dirección de la doctora Diane Gendron —una de las pioneras en el estudio de esta especie—, Cristina Casillas observó con este proyecto que, entre 2014 y 2016, hubo un declive del porcentaje en la condición corporal buena.

En 2014 se contabilizó que 51 % de los individuos tenía buena condición, un año después bajó a 40 %; para 2016, ya sólo 20 % de las ballenas fotografiadas tuvo buena condición corporal.

El índice desarrollado mostró que las hembras lactantes tuvieron mayor porcentaje de condición corporal mala, lo cual confirmó lo observado, ya que las hembras tienen un gasto energético mayor a las demás ballenas por la producción de leche para alimentar a su cría.

Las expertas indicaron que las afecciones cutáneas que tomaron en cuenta no mostraron una relación significativa con el estado físico de las ballenas, pues fueron muy pocos los que las presentaban; sin embargo, quienes las tenían generalmente presentaban una condición corporal regular o mala.

Para realizar este análisis revisaron las fotografías de identificación digitales del catálogo que fueron analizadas a partir de 2006 y hasta la fecha, y calificaron a los individuos según las categorías establecidas.

 

Ballena azul. Cortesia CICIMAR 1
Foto:Agencia Informativa Conacyt

Las imágenes están previamente catalogadas según los individuos, año en que se avistaron y zona.

Se evaluó cada individuo según las calificaciones que se asignaron y al final se hizo una combinación; entre más bajos eran sus valores, correspondía a una condición en mejor estado.

De manera adicional, esos datos se sometieron a una revisión por un método estadístico haciendo comparaciones por año, con el propósito de saber si había diferencias significativas entre sexos, etapas reproductivas y edad.

“A través del sistema de fotoidentificación del Cicimar, se identifican los individuos, aunque hay ocasiones que no es posible identificar a todos los individuos avistados debido a que la luz no fue la adecuada o si fue tomada muy lejos, pero en general es bastante útil y se tiene todo el registro. En la mayoría de los casos se puede tener la certeza de que es el individuo visto un año o dos antes, además es trabajo de varias personas que se aseguran que sean esos individuos”. (Cristina Casillas).

A la fecha se cuenta con un catálogo de casi dos mil fotografías de ballena azul tomadas en los 622 avistamientos que se han realizado desde 1980, y a través de ellas se pueden observar algunos cambios notorios en esta especie.

 

Fotografía de encabezado: Agencia Informativa Conacyt

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