UNAM crea materiales para reparar la piel y combatir algunas bacterias

Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que, cada año, 128 mil mexicanos sufren de algún tipo de quemadura. De acuerdo con el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes, son la tercera causa de muerte en niños en nuestro país.

Guerrero, Oaxaca y Chiapas son las zonas que más índice de quemadura presentan; la mayoría de estas lesiones son causadas por accidentes domésticos relacionados con agua hirviendo. Lo más preocupante del caso es que no todas son reportadas, pero sí pueden prevenirse. 

Más de 100 mil muertes al año por quemaduras

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define a las quemaduras como una lesión a la piel u otro tejido orgánico causado por el calor o la radiación, electricidad, fricción, radioactividad o contacto con productos químicos. 

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Las quemaduras provocadas por calor causan la destrucción de las células de la piel o de otros tejidos. Son ya un problema a nivel mundial porque causan más de 180 mil muertes al año. Estas lesiones pueden requerir hospitalización prolongada, desfiguración y hasta discapacidad. 

En México, se utilizan injertos de piel y cubiertas cutáneas para reparar la piel dañada por quemaduras. Estas medidas fungen como un curita, pero tienen altos costos, lo que las hace inaccesibles para ciertos sectores de la población. Por este motivo, científicos de la Facultad de Química de la UNAM, a cargo de Gerargo Leyva Gómez, desarrollan nuevos materiales para la cicatrización. 

Materiales de gel como cubiertas cutáneas

Los nuevos materiales son creados a partir de polímeros naturales y sintéticos; no contienen fármacos; son biodegradables y biocompatibles. 

Con un método de irradiación gamma por cobalto 60, se genera un entrecruzamiento de quitosano y poloxamero 407 para obtener el material final. 

El quitosano se obtiene de la quitina, que es un componente del exoesqueleto de crustáceos como camarones o cangrejos; este componente, además, ayuda a contrarrestar la presencia de bacterias oportunistas en las heridas. 

Ambos materiales —quitosanto y poloxamero—, ya han sido probados para la curación de heridas en animales. Los resultados han sido exitosos.

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