Dieta del sueño, ¿funciona?

Después de esas fechas decembrinas y de tener todo el ánimo para iniciar un nuevo año, es normal que tengamos en mente algunos propósitos que queremos cumplir.  Tras un diciembre repleto de platillos deliciosos a los que difícilmente podemos resistirnos; de fiestas y reuniones, es muy probable que uno de los objetivos para los siguientes meses sea bajar de peso. 

Para lograrlo, muchas personas recurren a métodos y dietas que prometen ser milagrosas, pero que a veces sólo descompensan al organismo, provocan rebotes o hasta aumento de peso. Se ha comprobado que una dieta balanceada y actividad física regular ayuda a disminuir o mantener el peso. 

Otro método, aunque poco comentado, es dormir adecuadamente, pues durante el sueño, nuestro cuerpo se recupera y limpia; pero, ¿qué tan cierto es que durmiendo podemos perder kilos? Científicos del King’s College London, en Reino Unido, trabajan en un estudio piloto para responder a esa pregunta. 

El sueño, una necesidad no cubierta

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos indica que 1 de cada 3 estadounidenses no duermen lo suficiente. En nuestro país, se estima que un 20 % de las personas sufren algún trastorno del sueño; y el 45 % de la población no tiene un descanso adecuado. 

Los motivos por los cuales no dormimos bien son diversos: desde preferir una fiesta de toda la noche, terminar trabajo pendiente, malos hábitos; hasta desórdenes en nuestro organismo. 

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Los médicos aseguran que los adultos debemos dormir entre 7 y 8 horas. Cuando no se cumple con la cuota de sueño que nuestro cuerpo necesita, aparecen molestias en el cuerpo y se desatan síntomas como irritabilidad, depresión, cansancio y, por supuesto, somnolencia.

Los efectos negativos se notan a corto plazo, ya que el impacto va directo al desempeño en nuestras actividades diarias. Hay consecuencias en el metabolismo y en cómo nos comportamos frente a los alimentos. Además, nuestro reloj circadiano, encargado de los tiempos para las funciones de nuestro cuerpo, se altera. 

En pocas palabras, si no dormimos lo suficiente, el desgaste físico y energético será mayor porque nuestro cuerpo no cuenta con el tiempo necesario para depurarse y reponerse de cada actividad del día. 

Falta de sueño, sobrepeso y obesidad

En Estados Unidos, la población ha disminuido sus horas de sueño entre 1.5 y 2 por noche. En México, la situación no es muy distinta. Lo interesante es que, debido a esta situación, investigadores han detectado un aumento en la obesidad y diabetes. ¿Por qué sucede eso?

Una de las hipótesis es que, durante la noche, la necesidad de ingerir alimentos que aporten calorías es mayor. En Filandia, por ejemplo, se observó este fenómenos en varones jóvenes, durante 2008. Otros estudios, mostraron también que las consecuencias de pocas horas de sueño en niños, a largo plazo, eran sobrepeso y obesidad. 

Se han hecho investigaciones en los que individuos, que voluntariamente han tenido noches de privación del sueño, reportan hambre más intensa y un deseo mayor de consumir alimentos ricos en carbohidratos. Si este fenómeno es constante, llega un punto donde la ingesta de calorías es mucho mayor al gasto energético durante el día, lo cual se traduce en un aumento de peso. 

En el 2016, científicos de la Universidad de Chicago dieron a conocer que la falta de sueño promueve la liberación de señales químicas; éstas aumentan el placer sentido al comer. La señal 2-AG, responsable de esta situación, en un estado normal, se mantiene baja por la noche, aumenta un poco por la mañana, y alcanza su máximo nivel al mediodía.

Con la falta de sueño, 2-AG aincrementa hasta un 33 %, una hora después del mediodía y se mantiene alta hasta las 21 horas. El resultado: más hambre. 

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¿Dormir más ayuda a perder peso? 

La doctora Wendy Halla, del Departamento de Ciencias Nutricionales del King’s College London, y su equipo, realizaron una prueba piloto en la que exendieron la cantidad de sueño en algunos pacientes; en otro grupo, mantuvieron sus horas de sueño habituales. 

Los participantes estuvieron encargados de llevar un diario sobre sus horas de descanso durante una semana. También usaron un sensor para detectar cómo estaban durmiendo y cuánto tiempo lo hacían. Adicionalmente, su consumo nutricional fue monitoreado.

El 86 % de los involucrados añadieron entre 52 y 90 minutos a su tiempo de sueño. Tres de ellos lograron dormir entre 7 y 9 horas. 

Los resultados fue que los pacientes con más horas de sueño, ingirieron menor cantidad de azúcar, y reportaron tener menos necesidad de consumir carbohidratos.

Los científicos aclaran que, si bien vieron resultados positivos en los hábitos de los sujetos de estudio, se trata de una muestra muy pequeña: es sólo una pequeña aproximación. El plan ahora es continuar con la prueba a un nivel mayor, investigar los resultados a largo plazo y examinar cómo se comportan los nutrientes en el organismo. 

Por lo pronto, aumentar y respetar tus horas de sueño, podría ser un mejor propósito para este año; te ayudará a mejorar tus hábitos y, quizá, a perder algunos kilos extra. Si lo haces, cuéntanos cómo te fue. 

 

La investigación de la Dra. Halla, fue publicada en The Amerincan Journal of Clinical Nutrition.

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