¿Por qué hay más casos de sarampión en el mundo?

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa causada por un virus de la familia de los paramixovirus; éste se transmite por contacto directo o por propagación en el aire debido a tos y estornudos. El virus infecta el tracto respiratorio y, de ahí, se extiende por todo el organismo.

El primer signo de sarampión es la fiebre alta; ésta aparece entre los 10 y 12 días después de haber contraído el virus. En fase inicial, que dura entre 4 y 7 días, el paciente puede presentar rinorrea, ojos llorosos y rojos; así como manchas blancas en la cara interna de las mejillas. 

Posteriormente, aparecen erupciones en la piel del rostro y en la parte superior del cuello; tan sólo tres días después, puede llegar a manos y pies. Tras cinco o siete días, el exantema desaparece.

Las muertes por sarampión son causadas por complicaciones; en especial, en menores de 5 años y en adultos mayores de 30. Entre las principales consecuencias se encuentran: ceguera, encefalitis, diarrea grave, infecciones de oído e infecciones respiratorias como la neumonía.

Las personas que viven con altos niveles de mal nutrición, sobre todo con deficiencia de vitamina A; aquéllos que no reciben atención sanitaria adecuada; y los grupos con un sistema inmunitario debilitado por otras enfermedades; corren mayor riesgo de contagiarse de sarampión si no toman las medidas adecuadas. Por supuesto, el grupo más vulnerable son los niños pequeños NO vacunados. 

Una enfermedad que se puede prevenir

Hasta ahora, no existe ningún tratamiento antiviral específico para el sarampión; sin embargo, sus complicaciones se pueden controlar con una buena nutrición, ingesta de líquidos y suplementos de vitamina A. Pero, para evitar la enfermedad, la vacunación sistemática es una de las mejores herramientas. 

En 2010, la OMS se propuso reducir la mortalidad en un 95% de acuerdo con las estimaciones hechas en el año 2000. No obstante, desde ese mismo año, las autoridades sanitarias de diferentes países de Europa se han mantenido en alerta, pues los casos registrados han ido en aumento. 

El brote más preocupante se dio durante el primer semestre de 2018, con más de 41 mil casos de infección; casi el doble que el total de 2017. La mayoría de los infectados se registraron en Ucrania; pero países como Rusia, Georgia, Serbia, Grecia, Italia y Francia también se vieron afectados. 

Aunque existe una vacuna segura y eficaz —que, a partir de su aparición en 1963, logró bajar la cantidad de dos millones de muertes anuales por sarampión—, las personas no están tomando las medidas preventivas adecuadas. Además, las dificultades que se han presentado en tiempos recientes para garantizar la vacunación a toda la población, y el contexto de los países, han influido en el brote de este virus.

Las zonas con conflictos bélicos, los problemas sanitarios y las crisis económicas, han desembocado en una población más propensa a enfermedades. De hecho, éstos han sido factores decisivos en los brotes fuera de Europa; tal es el caso de Venezuela, que en medio de su crisis, ha dejado de lado la salud de su población. Esto, por supuesto, ha puesto en alerta a todas las autoridades sanitarias de las naciones americanas, incluidas las de México, donde ya se detectaron cinco casos de sarampión. 

Los movimientos anti-vacunas

Uno de los principales factores que ha causado la propagación rápida del sarampión son los movimientos anti-vacunas; grupos de personas que se han dedicado a desacreditar la eficacia y efectividad de las vacunas bajo el argumento de que causan autismo, alergias y hasta cáncer.

Como resultado de lo anterior, muchas personas han decidido no vacunar a sus hijos; de tal forma que quedan vulnerables al contagio y propensos a las complicaciones de enfermedades como el sarampión.

Lo cierto es que no hay ningún estudio científico, hasta ahora, que avale las terribles consecuencias de las vacunas que estos grupos anti-salud vociferan; al contrario, existen investigaciones que demuestran la importancia de la inmunización. 

En materia de salud, dicen los especialistas, no hay que bajar la guardia y se debe actuar con inmediatez. La mejor forma de responder a una enfermedad como el sarampión y evitar que se vuelva una pandemia es tomando responsabilidad en el tema; en otras palabras, inmunizando a niños, poblaciones y grupos vulnerables. 

 

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