Atender los factores psicológicos también es una forma de combatir la obesidad

Atender los factores psicológicos ayudaría a combatir la obesidad

El sobrepeso y la obesidad son una acumulación anormal o excesiva de grasa.

De acuerdo con la Organización Mundidal de la Salud (OMS), el sobrepeso se da cuando una persona tiene un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 25; la obesidad, sucede cuando el IMC es igual o superior a 30.

El IMC es un indicador de la relación entre el peso y la talla. Se calcula al dividir el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros.

La OMS, en 2016, estimaba que había 1900 millones de adultos de más de 18 años con sobrepeso; de ellos, 650 millones eran obesos. En el caso de niños y adolescentes, había más de 340 millones con sobrepeso y obesidad.

La prevalencia de estos padecimientos ha ido en aumento. El problema más grave es que, cada año, mueren al menos 2.8 millones de personas por alguna enfermedad relacionada con estas condiciones.

¿Un desequilibrio emocional?

Según los especialistas, tanto el sobrepeso como la obesidad son resultado de un desequilibrio entre las calorías ingeridas y las gastadas.

En otras palabras, el alto consumo de alimentos ricos en calorías y la poca actividad física tienen como consecuencia un desequilibrio energético que se traduce en exceso de peso.

Para el Instituto Mexicano para la Competitividad, el costo anual por atender enfermedades asociadas a la obesidad es de más de 85 millones de peso; y, aunque se ha dado prioridad a la prevención, diagnóstico y tratamiento, el efecto no ha sido el esperado.

Así, este problema se vuelve más difícil; en especial cuando las personas abandonan su tratamiento.

Recientemente, Miriam Wendolyn Barajas Márquez, del Centro de ciencias de la complejidad (C3) de la UNAM, indicó que una razón de la problemática es que sólo se ha visualizado desde el punto de vista fisiológico; sin embargo, puede haber factores psicológicos involucrados.

La experta señaló que el sobrepeso y la obesidad se han asociado a depresión, altos niveles de ansiedad, pobre autoconcepto y baja calidad de vida.

En la charla “Sobrepeso, obesidad y salud mental: una perspectiva desde el modelo transaccional del estrés”, Barajas Márquez destacó que, particularmente en México, se ha enseñado a entender la comida como un factor de unidad o puente para solventar problemas de la vida cotidiana.

Asimismo, existe una presión desde la mercadotecnia para vender productos altamente energéticos. Y, aun cuando las personas afectadas reconocen haber tenido información médica para modificar su condición, no cumplen con las recomendaciones.

De ahí, que esta investigadora sugiera poner atención a temas psicológicos para diseñar una estrategia mejor y lograr tratamientos más efectivos.

“(…) si la persona tiene una forma de enfrentamiento adecuada, tal como lo es la reevaluación positiva, saldrá rápido y podrá incluso convertirse en un proceso de crecimiento postraumático (…)”

Necesario poner atención a factores psicológicos

Barajas Márquez no ha sido la única que ha hecho hincapié en la importancia de ir más allá de factores físicos-médicos en los casos de obesidad y sobrepeso.

Otros investigadores han realizado investigaciones que apoyan la inclusión de síntomas como la depresión, ansiedad o insatisfacción corporal como parte de los programas de prevención de la obesidad.

Por ejemplo, expertos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, en 2010, publicaron un artículo sobre los problemas psicológicos en jóvenes con obesidad severa en comparación con sus pares, quienes la padecían, pero en un nivel moderado.

Además, en ambos grupos, las conductas relacionadas con trastornos de alimentación eran explicadas en mayor parte por síntomas de ansiedad y depresión.

En 2009, la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, en Michoacán, también llevó a cabo observaciones con adultos obesos, derechohabientes de la unidad de medicina familiar n.° 80 del IMSS.

Los autores atestiguaron una elevación en la obesidad y depresión. Concluyeron que existen eventos traumáticos de la infancia que pueden influir en el desarrollo de esas dos condiciones.

Otros análisis también mostraron que el estrés (sobre todo el laboral) se relaciona con conductas alimentarias poco saludables; lo cual, por ende, tiene repercusiones en la salud y en los índices de masa corporal de las personas.

A pesar de esos resultados, todavía no se tiene evidencia definitiva de que los factores psicológicos determinen la obesidad o el sobrepeso; no obstante, estos estudios son un paso para la inclusión de otros factores —y no sólo los fisiológicos—, para hacer frente al problema de la obesidad. Del mismo modo, son una invitación a seguin investigando el tema.

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